cablesEl nuevo Centro de Salud de Barbastro comenzó a funcionar el 27 de mayo de 2024 y, más de dos años y cuatro meses desde aquella puesta en servicio, presentada como un importante salto adelante para la atención sanitaria de la ciudad y de la comarca, basta con salir del edificio y mirar hacia la calle Antonio Machado para encontrarse con una imagen bastante menos moderna y francamente deplorable

Las fotografías que acompañan estas líneas muestran como los postes de madera asentados sobre grandes bloques de hormigón que se colocaron de manera provisional para mantener el cableado eléctrico y de comunicaciones que abastece a los edificios de la calle, siguen ahí, exhibiendo la desidia local al tiempo que sirven de bochornoso sustento para numerosos cables tendidos de forma aérea, bucles de cable sobrante, conducciones cruzándose entre sí y elementos de instalación que pese a tratarse de una solución provisional, se resisten a desaparecer gracias a la inestimable ayuda de la dejadez y la inoperancia de nuestra corporación municipal.

Estamos hablando de una provisionalidad que no corresponde a una obra recién ejecutada. Como ya hemos comentado y merece la pena insistir en ello, el nuevo centro de salud lleva funcionando desde mayo de 2024 y la propia información publicada entonces señalaba que las obras del nuevo edificio habían concluido. La inversión alcanzó los 8,6 millones de euros, dinero que, al parecer, no iba destinado a adecentar estos bochornosos restos de obra y, más de dos años después, los postes y el cableado continúan formando parte del paisaje triunfal y cotidiano de esta zona.

No se trata de discutir aquí si los cables pertenecen al Ayuntamiento, a una compañía eléctrica, a cualquier otro operador o a todos a la vez, lo importante, o, cuando menos lo razonable sería saber quién es responsable de retirar definitivamente esta instalación provisional y cuándo piensa hacerlo y eso es algo que nuestro alcalde sabe de sobra. Lo llamativo es que no parece tener el más mínimo  interés en ordenar que se retiren y se coloquen, de una vez por todas, las soluciones definitivas, sea quien sea el obligado a hacerlo.

Lo que no escapa a nadie es que una cosa es conservar una infraestructura necesaria y otra muy diferente mantener durante años una solución temporal que, ahí están las imágenes, ofrece una evidente sensación de desidia y provisionalidad.

El nuevo centro de salud fue inaugurado para proyectar una imagen de modernidad, eficiencia y futuro mientras que, justo al lado, los postes siguen sobre bloques de hormigón y los cables continúan cruzando la calle quizá para recordarnos a diario lo poco que quienes deberían gestionareste tipo de cosas se preocupan por hacerlo.

Llamadnos «locos», pero, dos años y cuatro meses después, quizá ya va siendo hora de que lo provisional se convierta permanente, pero esta vez, bien hecho.