Durante los últimos días estamos viendo anuncios en algunas calles de Barbastro donde se publicita el Salón Inmobiliario del Alto Aragón, organizado por el Ayuntamiento de Fernando Torres y que se muestra precisamente como un espacio para abordar uno de los grandes retos sociales actuales: el acceso a la vivienda.
No vamos a entrar, de momento, en cómo se ha adjudicado la organización del certamen, después de que el concurso para organizarlo quedara desierto, ni tampoco quien va a hacer negocio con este salón. Tiempo habrá para ello.
Centrándonos en el evento, va a tener lugar los próximos días 2, 3 y 4 de octubre próximo en Barbastro y se presenta como un punto de encuentro entre promotores, agencias, entidades financieras, profesionales, inversores y particulares interesados en comprar vivienda, tanto habitual como segunda residencia, además de mostrar oportunidades de inversión y productos inmobiliarios. Los organizadores, en su página web, no dudan en calificarlo como el evento de bienes raíces más esperado del año. Tres días de oportunidades, networking y conocimiento inmobiliario. Casi nada, oiga.
El problema es que, mientras este pretencioso escaparate se prepara, Barbastro sigue teniendo una asignatura pendiente bastante más importante: conseguir que las viviendas anunciadas durante años pasen de los anuncios a convertirse en ladrillos.
Conviene no olvidar aquella noticia de febrero de 2022 dónde el alcalde, Fernando Torres y el concejal de Urbanismo, Lorenzo Borruel, anunciaban junto al Gobierno de Aragón los primeros pasos para construir 84 viviendas públicas de alquiler asequible en los terrenos del antiguo Cuartel General Ricardos. El solar, de unos 180.000 metros cuadrados, llevaba años esperando una solución.
A día de hoy han pasado cuatro años desde aquella promesa y, para sorpresa de nadie, seguimos sin viviendas y, a pesar de todo, organizamos un salón inmobiliario, cuando las cifras de construcción de vivienda nueva en Barbastro en los últimos cinco años son ridículas y sin objetivos claros referentes al urbanismo de la ciudad.
Pero eso no es todo, hay más. En mayo de de 2022, el Ayuntamiento perdió una subvención de 1.650.000€, anunciada con gran pompa y boato por el concejal de urbanismo, Lorenzo Borruel y destinada a la construcción de 33 viviendas sociales y de alquiler gestionadas por el Ayuntamiento y destinadas al alquiler social para jóvenes y personas con cierta dificultad en la zona del LIDL porque, según el alcalde, Fernando Torres, eso era poner en una difícil situación económica al ayuntamiento y por eso se renunció a la ayuda. De traca.
Y por si todo lo anterior fuera poco, tampoco hay que olvidar que El Campo Escolapios, Sector 31B, dispone ya por fin de suministro de agua con el caudal y la presión necesarios después de la ejecución de la primera fase del Anillo Perimetral del Agua. Una actuación, adjudicada por 676.645 euros y conectada recientemente a la red para desarrollar un sector con capacidad para 499 viviendas, 150 de ellas protegidas.
Pero como de costumbre en nuestra ciudad, una cosa es que el suelo esté preparado y otra muy distinta que haya viviendas construidas. Hoy, esas 499 viviendas siguen siendo capacidad urbanística, no hogares entregados.
Continuando con el tema del agua, a nadie escapa que su disponibilidad es vital para el desarrollo urbanístico y, llegados a este punto, conviene explicar que el anillo que se ha ejecutado no lleva el agua al antiguo Cuartel General Ricardos. La primera fase conecta los depósitos municipales con Campo Escolapios, y la segunda, cuyo proyecto está redactado pero pendiente de actualización de precios y posterior licitación, está prevista hacia Bellavista y el Polígono de la Cerámica. Desgraciadamente, en la información municipal consultada, no aparece una fase aprobada o en ejecución que conecte específicamente el antiguo Cuartel General Ricardos. O sea, que ahí no hay agua suficiente para semejante cantidad de viviendas y servicios y eso, los promotores lo saben.
Así que tenemos un alcalde organizando un salón para hablar de vivienda mientras las 84 viviendas públicas anunciadas bajo su propia Alcaldía en 2022 siguen sin materializarse, 33 se dejaron de construir porque se renunció a la subvención y otras 499 continúan siendo, de momento, una posibilidad sobre el papel que no parece interesar a nadie.
Igual somos nosotros, pero quizá antes de organizar escaparates inmobiliarios habría sido conveniente comenzar a llenar con casas alguno de los solares. Por aquello de la credibilidad, más que nada.
Porque Barbastro no necesita promesas ni campañas de anuncios sobre construcciones que nunca llegan.
Barbastro necesita viviendas.

Este salon immobiliario ademas de un engaño es una provocación, pero es la estrategia del PP en sus ayuntamientos.
Y » la forma» de hacerlo es un desproposito. No es lo de menos como se ha montado este negocio, es muy grave que el ayuntamiento ponga su nombre y carta de recomendacion del alcalde incluida para hacer negocio. Tiene nombre esto?
Y lo mas importante: devolver una subencion del ministetio de la vivienda de 1.600.000 € para contruir vivienda no se puede perdonar.
Barbadtro que iba a ser «cabeza tractora» del plan de vivienda de Azcon en Huesca tiene CERO viviendas en 3 año y medio.
Las Autonomias tienen la competencia EXCLUSIVA en vivienda , en Aragon se prometieton 3.000 en estos 3 años, pues bien,en este periodo Azcon ha construido 23 viviendas y no hay ninguba otra pendiente de entregar. Eso es todo.