Cuando de construir algo se trata, en Barbastro estamos acostumbrados a que haya obras que no pasen de meros proyectos, a que la mayoría se retrase y otras se eternicen; pero pocos casos igualan a las interminables obras del mal llamado nuevo cementerio, porque de nuevo tiene, a estas alturas, bien poco.
Estamos hablando de una infraestructura cuya construcción comenzó en 2011, año en el que se insistía en la saturación del actual cementerio, perteneciente al Cabildo Catedral y que, quince años después, todavía necesita no pocas obras y actuaciones administrativas para poder empezar a prestar el servicio para el que fue ideado.
En otro paso más en este tortuoso camino que nos llevará, quien sabe, a la finalización del camposanto, el Ayuntamiento acaba de anunciar que mantiene abierto hasta el 22 de octubre el proceso de licitación para construir 300 nichos y 60 columbarios, además de pavimentar las calles interiores. El contrato asciende a 248.710,85 euros, tiene un plazo de ejecución de tres meses y, según el propio Ayuntamiento, estos trabajos son imprescindibles para poder poner en servicio el recinto.
Convendrán conmigo en que toda la historia que rodea al cementerio municipal resulta difícil de explicar, tratándose como se trata de una construcción cuya primera fase se remonta a 2011, cuando ya se ejecutaron el vallado perimetral y el acondicionamiento del terreno. Después llegaron los 300 nichos, 60 columbarios, las instalaciones, los viales, el edificio de servicios y, finalmente, los accesos desde la carretera A-1226.
En 2018 se daba por terminada la que entonces se calificaba como última fase y se anunciaba que el cementerio podría entrar en funcionamiento, cosa que, evidentemente, no sucedió. Pese a todo, dos años después, en 2020 se hablaba ya de realizar enterramientos en 2021, lo cual no ocurrió, y, en febrero de 2025, el Ayuntamiento aseguraba que, una vez construidos otros 300 nichos, la previsión era ponerlo en funcionamiento a finales de ese mismo año, lo que tampoco tuvo lugar.
Y aquí estamos, finalizando 2026 y hablando de licitar las obras necesarias para poder abrirlo.
Pero por si todo esto fuera poco, aún hay un dato llamativo y que retrata todavía mejor la magnitud del despropósito. El proyecto original contemplaba 663 nichos, 720 columbarios de cenizas, 144 tumbas y un crematorio, aunque lo que se construyó inicialmente fueron únicamente 300 nichos y 60 columbarios.
Sin embargo, con la nueva actuación (si finalmente se ejecuta), se llegará únicamente a 600 nichos y 120 columbarios, es decir, quince años después del inicio de las obras, todavía no se habrá alcanzado ni siquiera la capacidad inicialmente prevista porque faltarán 63 nichos y 600 columbarios respecto al proyecto original y ni el crematorio ni las 144 tumbas previstas inicialmente aparecen en la capacidad anunciada ahora.
Además, será interesante saber cual va a ser el modelo de gestión (publica o privada) que se va a aplicar, ya que el propio alcalde afirma en la noticia que cuando los trabajos se completen, quedará pendiente definir el modelo de gestión, cuestión de la que no sabemos nada más que las dudas que ya expresaba en Pleno en 2023 y se desconocen asuntos tan importantes como si se existe memoria justificativa del servicio, si se llegó a constituir la Comisión Especial de Servicio Municipal de Cementerio aprobada en 2018 o si se piensa constituir una nueva como paso imprescindible para la redacción, entre otras muchas cuestiones, del Reglamento de Organización y funcionamiento, etc., asuntos sin los cuales es imposible avanzar en este sentido.
Si todo esto no tuviese la importancia que tiene, resultaría hasta gracioso que algunos todavía lo sigan llamando nuevo cementerio, a lo que lleva camino de nacer viejo.
Nuevo era en 2011. Nuevo podía ser en 2018. Incluso podía resultar comprensible hablar de nuevo cementerio en 2020, pero en 2026, quince años después de colocar el primer vallado, quizá haya llegado el momento de dejar de hablar de una infraestructura proyectada hace más de una década y empezar a hablar de lo que realmente es: una obra pública eternizada por la incapacidad de corporaciones municipales para ponerla definitivamente en servicio.
Quince años para terminar un cementerio y todavía no está terminado, a pesar de que puede que vayan a ser las únicas soluciones habitacionales que va a hacer este gobierno en 8 años, pero bueno.
