Hay una cosa que resulta especialmente frustrante cuando hablamos de dinero público: que haya dinero disponible para hacer cosas y que, por falta de gestión, termine marchándose por la puerta.
Eso es precisamente salió a la luz en febrero de 2025: más de 3,48 millones de euros en subvenciones que el Ayuntamiento habría dejado perder desde la llegada de Fernando Torres a la Alcaldía.
Y no estamos hablando de subvenciones para decorar una rotonda.
Entre los fondos señalados aparecen ayudas relacionadas con vivienda social, instalaciones deportivas, infraestructuras hídricas y la rehabilitación de edificios públicos como el pabellón Ángel Orús. Es decir, dinero que podría haberse traducido en servicios, instalaciones y mejoras para los vecinos de Barbastro.
La denuncia también puso el foco en la ejecución de las inversiones presupuestadas entre 2020 y 2023, periodo en el que, según sus datos, únicamente se habrían ejecutado 4,6 millones de euros en inversiones.
Desde el Ayuntamiento, lógicamente, la versión es diferente. El equipo de gobierno defendió que durante 2024 se habían invertido más de 7 millones de euros y que para 2025 estaban previstas nuevas actuaciones por otros 2,3 millones.
Ante este juego de contradicciones, podemos hacer algo muy sencillo: pongamos las cifras encima de la mesa y que los ciudadanos juzguen.
Porque cuando hablamos de millones de euros, no estamos hablando de una discusión entre partidos. Estamos hablando de oportunidades para Barbastro.
Cada subvención que no se consigue puede significar una obra que no se hace, una instalación que no se mejora, una vivienda que no se rehabilita o un servicio que no llega.
Y si una administración pierde dinero destinado precisamente a mejorar la ciudad, alguien debería explicar por qué.
Porque conseguir financiación externa también forma parte de gobernar.
El dinero que no se busca, no se solicita o se deja escapar no es simplemente dinero perdido: son oportunidades perdidas para Barbastro.
Y los vecinos ya pagamos suficientes impuestos como para que, además, tengamos que pagar la ineficacia con aquello que dejamos de recibir.
Y 3,48 millones de euros dan para muchas explicaciones.
