A principios de septiembre, el Ayuntamiento de Barbastro anunció orgulloso que estas fiestas «reforzará la limpieza de la ciudad» para que calles y espacios públicos estén en condiciones durante los días grandes.
Hasta aquí, estupendo. Nadie va a quejarse de que Barbastro esté limpio, y menos aún durante sus fiestas.
Pero hay una pequeña pregunta que quizá alguien debería responder.
¿Entonces, para qué acabamos de firmar un nuevo convenio de limpieza viaria con la Comarca del Somontano?
Porque no estamos hablando de un convenio cualquiera. El pasado 4 de junio, Ayuntamiento y Comarca firmaron el nuevo acuerdo que regula la prestación del servicio de limpieza viaria de Barbastro. Un convenio que llega después de 26 años de vigencia del anterior y que, según el propio Ayuntamiento, supone una mejora sustancial del servicio.
El nuevo convenio contempla más trabajadores, nuevos vehículos, dos barredoras, un camión cisterna, equipos de limpieza a presión, vehículos auxiliares, GPS y una dotación económica que en 2026 alcanza 1,61 millones de euros, un 27,4 % más que el año anterior.
Todo nos parece muy bien.
El cao es que, para sorpresa de nadie, llega septiembre, llegan las fiestas y el Ayuntamiento anuncia que hay que reforzar la limpieza.
Y aquí es donde a un servidor le entra la duda.
Porque si el servicio ordinario está correctamente dimensionado, dotado de medios y financiado con 1,61 millones de euros, ¿cuando llegan las fiestas necesitamos un refuerzo extraordinario?
¿Es que las fiestas no estaban previstas?
¿Es que no sabíamos que las fiestas son un acontecimiento anual repetitivo, coincidente en las mismas fechas todos los años y que, durante esa semana iba a haber más gente, más actividad, más suciedad y más utilización de las calles?
¿No se supone precisamente que un servicio de limpieza debe estar planificado para adaptarse a las necesidades de la ciudad, más aún cuando se conoce con tanta antelación?
No cuestionamos que durante las fiestas haya que limpiar más. Por supuesto que hay que hacerlo.
Lo que cuestionamos es que el Ayuntamiento presente como un logro extraordinario algo que, visto desde fuera, parece más bien la consecuencia lógica de que el servicio ordinario no da para cubrir una situación perfectamente previsible.
Porque una cosa es reforzar puntualmente un servicio ante una circunstancia excepcional.
Y otra muy distinta es que cada vez que llega una situación que sabemos perfectamente que va a ocurrir tengamos que sacar el comodín del «refuerzo».
Y mientras tanto, recordemos que el Ayuntamiento presume de haber conseguido un nuevo convenio después de 26 años y de haber incrementado considerablemente los medios y el dinero destinados a la limpieza.
Así que quizá la pregunta no sea cuánto se va a reforzar la limpieza durante las fiestas, la pregunta es mucho más sencilla:
¿Está bien dimensionado el servicio de limpieza que estamos pagando el resto del año?
Porque si lo está, perfecto: que nos expliquen por qué hace falta un refuerzo extraordinario.
Y si no lo está…
¿para qué nos han vendido el nuevo convenio como una gran mejora del servicio?
Barbastro merece unas fiestas limpias.
Pero también merece una limpieza digna los 365 días del año, no solamente cuando toca salir en la foto.

La verdad es que Barbastro está asqueroso y para sacarle la cara los que hagan el convenio van a tener que emplearse a fondo