Hay ocasiones en las que una ciudad pierde una oportunidad por circunstancias imprevisibles. Y hay otras en las que la oportunidad se pierde porque quienes tienen la responsabilidad de gestionar una instalación pública no han conseguido tenerla preparada cuando era necesario.

El amistoso entre la UD Barbastro y el Real Zaragoza debía disputarse el 1 de agosto en el Municipal de los Deportes. Finalmente, el encuentro se trasladó a la Ciudad Deportiva del conjunto zaragocista. El motivo: el estado del césped del campo municipal de Barbastro no reunía las condiciones necesarias tras la revisión realizada por los jardineros del Real Zaragoza. 

A nadie se le escapa la evidente responsabilidad del Ayuntamiento, porque el campo no es propiedad de la UD Barbastro. Es una instalación municipal y, por tanto, corresponde al Ayuntamiento planificar su mantenimiento, conservación y puesta a punto. Que existan olas de calor o que los trabajos de resiembra sean complicados puede explicar las dificultades, pero no puede convertirse automáticamente en una excusa.

Más aún cuando el partido estaba anunciado con antelación.

El propio club buscó alternativas para evitar que el encuentro se marchara de Barbastro y planteó jugar en Estadilla, Boltaña o incluso en un campo de césped artificial. Sin embargo, ninguna de las opciones permitió mantener el partido en la ciudad. 

El Ayuntamiento de las excusas, defiende que el mantenimiento del césped responde a una planificación técnica habitual, con una inversión cercana a los 20.000 euros, y asegura que incluso el campo de césped natural podía haber acogido el encuentro. 

Pero el resultado es el que importa: el Real Zaragoza no jugará en Barbastro.

Y eso supone perder una oportunidad deportiva, económica y de promoción para la ciudad.

Un Ayuntamiento competente debe anticiparse. Debe saber cuándo sus instalaciones alojarán compromisos deportivos importantes, coordinarse con los clubes y garantizar que aquellas estén en condiciones.

Barbastro no puede conformarse con tener instalaciones. Tiene que ser capaz de mantenerlas y gestionarlas correctamente.

Porque esta vez no hemos perdido el partido.

Hemos perdido la oportunidad de jugarlo en casa.