Hay imágenes que dicen mucho de una ciudad. Y algunas, por desgracia, dicen demasiado.

El río Vero es uno de los elementos que más personalidad aporta a Barbastro. Atraviesa la ciudad, forma parte de nuestro paisaje y podría ser uno de nuestros grandes escaparates. Pero para que un escaparate luzca hay que limpiarlo, cuidarlo y mantenerlo. Y ahí es donde volvemos a encontrarnos con el mismo problema de siempre.

Desde hace tiempo, tanto ciudadanos como partidos políticos vienen denunciando públicamente el estado de abandono del río Vero y como, en distintos puntos se acumulaban hierbas secas, ramas y piedras procedentes de las últimas crecidas del cauce con las lluvias. Una situación especialmente llamativa en pleno verano, cuando la vegetación seca convierte el mantenimiento y la prevención de incendios en una cuestión todavía más importante.

La respuesta municipal viene siendo que el desbroce está previsto o que se están priorizando otras zonas consideradas de mayor riesgo. Puede ser. Pero,  ¿cuánto tiempo tiene que pasar para que algo tan evidente deje de ser una prioridad?

Porque este no es un problema nuevo ni exclusivo del río. Calles, aceras, parques, solares, mobiliario urbano… Demasiadas veces la sensación es que el Ayuntamiento actúa cuando el problema ya se ha hecho visible, cuando llega la denuncia o cuando una fotografía termina circulando por las redes sociales. Hasta entonces parece invisible a fuerza de ir, poco a poco perteneciendo al paisaje cotidiano.

Y eso no es mantener una ciudad. Eso es reaccionar, tarde, mal y, con demasiada frecuencia, nunca.

Barbastro merece algo más que actuaciones a golpe de queja y denuncia. Merece una administración que se adelante a los problemas y que entienda que conservar lo que ya tenemos es tan importante como anunciar nuevos proyectos.

El río Vero no se abandona solo.

Las hierbas no crecen por decisión municipal, las ramas no llegan solas y las piedras de las riadas no desaparecen por arte de magia.

Alguien tiene que encargarse de mantenerlo.

Y esa responsabilidad, nos guste o no, también tiene un nombre: Ayuntamiento de Barbastro.

Porque una ciudad no se cuida solamente cuando hay una inauguración o llegan las elecciones. Una ciudad se cuida todos los días.

Fotografía: El Diario de Huesca.