La Diputación reabrió el parque de Monzón en 2025 y ya impulsa unas nuevas instalaciones. En Barbastro, cuesta encontrar una apuesta equivalente por mejorar un servicio esencial.
Tristemente de nuevo nos encontramos con una de esas decisiones que muestran dónde hay verdadera voluntad de mejorar los servicios públicos y dónde no y, una vez más, la comparación entre Monzón y Barbastro vuelve a poner esta diferencia sobre la mesa.
En julio de 2025, la Diputación Provincial de Huesca reabrió el parque de bomberos de Monzón. Para hacerlo posible, invirtió 120.000 euros en acondicionar las instalaciones y cumplir la normativa laboral y de seguridad reorganizándo los espacios interiores y habilitando vestuarios, habitaciones y zonas comunes.
Una reapertura que permitió recuperar un servicio cerrado desde enero de 2021 y que reforzó la capacidad de respuesta ante emergencias en el eje del Cinca. El parque comenzó a funcionar con veinte efectivos.
Pero la actuación del equipo de gobierno montisonense no se detuvo ahí y, en julio de este año, la Diputación ha sacado a concurso la redacción del proyecto de un nuevo parque. El contrato cuenta con un presupuesto de 98.624 euros y un plazo máximo de ejecución noventa días.
Se trata de un complejo de extinción de incendios que incluirá un edificio principal, una torre de prácticas y un hangar.
En el caso de Monzón, está claro que no se trata de mantener lo existente sin más, sino que la institución prepara unas instalaciones nuevas, adaptadas a las necesidades actuales del servicio.
¿Y qué pasa en Barbastro?
Nuestro parque de bomberos debería desempeñar una función esencial en la atención de emergencias y, como es natural, esa importancia debería traducirse en inversiones y mejoras constantes. No basta con recordar su carácter estratégico haciéndose fotos con vehículos y personal cuando toca hablar de garantizar la eficacia real del servicio de extinción de incendios.
A día de hoy, las instalaciones de Barbastro están lejos de representar la apuesta de futuro que merece una ciudad con una importante responsabilidad territorial y la evolución de Monzón en este sentido hace todavía más evidente la necesidad de plantear mejoras ambiciosas.
No estamos hablando de un servicio menor, sino del servicio de extinción de incendios, que necesita espacios adecuados para descansar, prepararse y trabajar. Por otra parte, también hablamos de ciudadanos que esperan una respuesta rápida cuando ocurre una emergencia importante.
Monzón ya recuperó su parque y ahora avanza hacia uno nuevo mientras Barbastro tiene que conformarse con conservar lo que tiene mientras otros municipios planifican el futuro.
La seguridad no puede depender de la costumbre ni de las declaraciones institucionales, más bien necesita inversiones, planificación y compromisos concretos.
En Barbastrense Cabreado lo tenemos claro: menos fotos, declaraciones vacías y más hechos. Barbastro merece un parque de bomberos a la altura de su identidad y, sobre todo, de su responsabilidad.

